ODA A VALLEJO. PARÍS MARZO 2005

 

gran césar, gracias, gracias, me dan valor tus palabras
 
me ayudan a salir del fondo
 
del hastío y los absolutos
 
ayer por ejemplo
 
caminé
 
debajo de ese metro aéreo
 
no, no era el de la película que toda mi generación vio, era un barrio modesto
 
había un mercado entre grandes estructuras
 
firmes como colosos
 
caminé por la vereda rozando el azur y las paredes
 
hasta encontrarme de nuevo con las preguntas que en estos días me asaltan
 
¿es mejor “que se lo coman
 
todo y que acabemos?”
 
¿es mejor terminar con un salto en el sena?
 
qué va, ya lo hizo celan
 
y él tuvo motivos más importante que sus refriegas
 
con su doble o el temor a lo incircunscripto
 
su madre terminó en las cámaras de gas
 
dirán que pudo ser la maledicencia
 
de la viuda que lo acusaba de plagio
 
ella no sabía que su marido
 
era el que había plagiado
 
a paul celan
 
escribir cuesta caro
 
vivir su vida cuesta
 
la clausura, el exilio de dentro
 
por eso escribo
 
para vaciar
 
mi pobre yo para, dar un testimonio
 
turbado y libre, vulnerable y audaz
 
gracias, gracias
 
poeta grande
 
cuando llegué a esta ciudad en 1971
 
la primera cosa que hice es criticar esos intelectuales
 
que no tienen otra cosa que hacer sino pasar el tiempo en las
 
terrazas de un café
 
eran los finales de los treinta gloriosos como le llaman los sociólogos
 
época de las vacas gordas
 
en cambio tú después de dejar de colaborar con los periódicos iberoamericanos
 
ibas a un restaurante que lo tenían unas niñas bien
 
y tú y los franceses
 
y otros de todas partes del mundo
 
que llegaban
 
después de las decepciones de su países
 
porque se sabe
 
nadie es profeta en su tierra
 
pagaban « contant les sous »
 
tu poesía se hacía más retraída y más abierta
 
-- yo anoto que no hay que olvidar tu sentimiento
 
agónico-- que nos coge hasta el gollete, pero con vigor vivificante
 
ahora enséñame
 
a conducirme por esta vertiente que no me lleva sino a reír
 
de mi carga y cardumen y aquí y después, mañana
 
ya se verá como tú le decías
 
a tu amigo alfonso de silva
 
gran poeta tienes nervios más firmes
 
que aquellos que te imitamos
 
y somos legiones
 
perdónanos los plagios
 
muchachón dije con imprudencia
 
"hay que matar a vallejo
 
para tener un lugar"
 
ya ves vallejo, poeta padre
 
yo sigo y no sólo para durar, yo sigo para hablar
 
claro lo oscuro
 
de dentro, yo sigo
 
absorto
 
sin duda, se necesitan nervios de hierro y ser también corajudos
 
para ser los frágiles que se fajan
 
con el peso del mundo, yo lo creo
 
y tener valor para decir
 
"y lo demás mes la pelan".
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Ode à Vallejo ert autres poèmes (pour C D).doc46.5 KB
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